Santiago Posteguillo


Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) es escritor, filólogo, lingüista y doctor europeo por la Universidad de Valencia. En la actualidad ejerce como profesor titular en la Universitat Jaume I de Castellón, donde ejerció dirigió la sede del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad Valenciana durante varios años.

Ha escrito más de setenta publicaciones académicas que abarcan desde artículos de investigación a monografías y diccionarios especializados. En 2006 publicó su primera novela, Africanus, el hijo del cónsul (2006), primera parte de una trilogía que continúa con Las legiones malditas (2008), Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, y La traición de Roma(2009). Esta trilogía, conocida como la trilogía de Escipión, ha recibido diversos reconocimientos como el Premio de la Semana de Novela Histórica de Cartagena y el Premio de las Letras Valencianas en 2010.

En 2011 publicó Los asesinos del emperador (2011), que quedó finalista en los Premios de la Crítica Literaria Valenciana.

En 2012, la Televisión Española en Cataluña le concedió el Premio de las Letras. Ese mismo año se publicó el volumen La noche en que Frankenstein leyó el Quijote (2012), donde el autor repasa algunos de los enigmas literarios más sorprendentes de la historia.

Su última novela es Circo máximo (2013), que versa sobre el emperador romano Trajano.

Og Mandino


(Natick, Massachusetts, 1923) Ensayista y psicólogo estadounidense, considerado como uno de los mayores especialistas mundiales en la escritura de libros de autoayuda (denominados también "motivacionales"). Og Mandino ha ganado fama universal por su best-seller titulado El vendedor más grande del mundo, del que se han difundido millones de copias por todos los rincones del planeta.

Poco después de terminar sus estudios, Og Mandino ingresó en el ejército del aire y participó en la segunda guerra mundial; de regreso a los Estados Unidos, desubicado y desempleado, trabajó de vendedor de seguros, tarea en la que fracasó, abocándose a la bebida y sintiéndose un perdedor cercano al suicidio, hasta que un libro de autoayuda de la época le alentó a continuar. Recuperado, continuó en el campo de la venta.

Más tarde, durante varios años, Og Mandino estuvo al frente de la dirección de la revista Succes Unlimited, una de las publicaciones de autoayuda más prestigiosas del planeta. Sus continuas investigaciones dentro de este campo de trabajo le han permitido dar a la imprenta más de dieciséis títulos diferentes que, traducidos a más de veinte idiomas, han alcanzado cifras de ventas superiores a los treinta y dos millones de ejemplares.

Entre los títulos más destacados de Og Mandino conviene recordar los de algunas obras que el lector castellanohablante puede hallar traducidas al español, como El duodécimo ángel, La elección, La mejor manera de vivir, El milagro de la palabra, Misión: ¡éxito!, Renovar la esperanza, Los secretos del éxito y la felicidad y el ya mencionado best-seller El vendedor más grande del mundo, compuesto por dos volúmenes. Algunas de estas obras se editan también en cintas de cassette.

Paulo Coelho


(Río de Janeiro, 1947) Narrador, periodista y guionista de televisión brasileño. Humanista polifacético, Paulo Coelho se ha adentrado con éxito en mundos tan dispares como el de la música, la prensa, el teatro o la televisión, aunque su nombre haya quedado definitivamente consagrado en el ámbito de la narrativa contemporánea, género que ha enriquecido con una de las novelas breves más importantes del último cuarto del siglo XX: El alquimista.

Hijo de una familia acomodada, Paulo Coelho recibió una esmerada educación primaria y secundaria a cargo de los jesuitas, de donde pasó a cursar estudios superiores de Derecho. Pero, alentado desde muy temprana edad por una marcada vocación literaria, abandonó estos estudios universitarios para dejarse llevar por su pasión por la escritura y dedicarse a cualquier actividad que le permitiría estar en contacto directo con la creación literaria.

Así las cosas, durante algún tiempo ejerció la docencia como profesor de teatro, ocupación que fue alternando con sus primeras composiciones de letras musicales para grupos de samba y bossa nova. En estas letras de Paulo Coellho se aprecia nítidamente un influjo de distintas corrientes espirituales puestas en estrecha relación con los postulados del movimiento hippie de los años sesenta. Años después (desde 1974 hasta 1981), sus aficiones y saberes musicales le llevaron a aceptar un puesto de ejecutivo en la casa discográfica Polygram. Anteriormente, Paulo Coelho había ejercido también el periodismo, dedicación que culminó en una etapa al frente de la dirección del periódico Express Underground.

Mientras desempeñaba estas variadas actividades, Coelho no abandonaba su empeño de convertirse en un escritor consagrado. Finalmente, el empujón decisivo le llegó en 1981, cuando viajó a Holanda en compañía de su esposa para entablar contacto directo con un misterioso personaje, Jean, que a partir de entonces se convirtió en su maestro y empezó a ejercer sobre el escritor brasileño una influencia similar a la que deja en sus acólitos un guía espiritual.

Jean introdujo a Paulo Coelho en la hermandad RAM (Regnum Agnum Mundi), una especie de orden religiosa de confesión católica, que hunde sus orígenes en la España medieval. A partir de entonces, Coelho, que fue nombrado caballero de dicha orden, comenzó a prodigar sus visitas a España, que dieron por fruto su primera aportación destacada a la narrativa universal. Se trata de El diario de un mago, obra en la que relata las peripecias de su propia peregrinación hacia Santiago, en busca de una espada que representa el máximo poder en su mistérica hermandad.

Poco tiempo después, Paulo Coelho volvió a los anaqueles de las librerías con una narración breve titulada L'Alchimista (El alquimista, 1988), en la que presentaba a un pastor que, siguiendo el dictado de sus sueños, parte de Andalucía para adentrarse en la soledad del desierto.

Escrita en apenas quince días, El alquimista se convirtió de inmediato en uno de los mayores éxitos contemporáneos de la literatura escrita en lengua portuguesa. Fue traducida a numerosos idiomas (en la actualidad, hay más de veinticinco versiones en otras tantas lenguas), y durante muchas semanas batió todos los récords de permanencia en las listas de los libros más vendidos de Brasil, Francia, Italia e Israel. En España, la obra despertó tanto interés que, a los diez años de haber aparecido, ya había alcanzado prácticamente las cincuenta reediciones; y en todo el mundo se han vendido, durante el decenio que va desde 1988 hasta 1998, unos diez millones de ejemplares.

La crítica literaria universal, admirada no sólo por la calidad de El alquimista, sino por la sorprendente circunstancia de que Coelho se hubiera convertido de repente en el escritor hispanoamericano que más libros vendía en todo el mundo (después de Gabriel García Márquez), no escatimó sus elogios a la hora de situar esta obrita a la altura de otras piezas maestras del género, como El Principito de Antonie de Saint-Exupéry o Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach.

En efecto, tanta fue la repercusión de El alquimista, que en 1994 fue considerado como "El libro del año" por la Library Association de Estados Unidos, y en mayo de 1996 fue finalista del prestigioso Premio "Ennio Flaiano" de narrativa. Pocos días después (el 2 de junio de 1996), su autor fue distinguido con el premio "Crinzane Cavour", uno de los galardones internacionales más importantes de nuestro tiempo. Además, en el mes de abril de aquel mismo año Paulo Coelho había sido reconocido en París con las insignias de Caballero de las Artes y las Letras Francesas.

Además de El alquimista, el escritor brasileño también es autor de otras obras que han merecido el reconocimiento unánime de la crítica universal. Entre ellas, resulta obligado destacar Brida y, sobre todo, A orillas del río de piedra me senté, donde mezcla los ingredientes propios de la novela amorosa y la literatura de viajes para reconstruir una bella aventura de iniciación situada en el marco incomparable del Monasterio de Piedra. En 1996, esta obra de Coelho (que, conocido en su país natal como el "mago das letras", ha desplazado a Jorge Amado del primer puesto entre los autores brasileños más vendidos) se convirtió en el ejemplar más comprado en la decimotercera Bienal Internacional del Libro de Sao Paulo.

Sin embargo, no paró aquí el éxito de Paulo Coelho, ya que a un nuevo relato de sumo interés, titulado El don supremo de Henry Drummond, añadió en 1996 una bellísima recreación basada en un pasaje del Antiguo Testamento, aparecida bajo el título de O Monte Cinco. La acogida de esta nueva obra de Coelho fue tan espectacular en todo el mundo, que en tan sólo dos semanas se agotó su primera edición, compuesta por cien mil ejemplares. El 14 de febrero de 2000 presentó Verónika decide morir, una novela sobre la locura, que nada más salir en Brasil vendió 1,5 millones de ejemplares. Dos años más tarde, el 25 de julio de 2002, ingresó en la Academia Brasileña de las Letras (ABL).

El autor y académico carioca eligió la primavera de 2003 para lanzar a las librerías Once minutos, la novela más erótica de su aplaudido catálogo creativo. Entre otros reconocimientos, Paulo Coelho fue nombrado en Francia Caballero de las Artes y las Letras (1996) y Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor (2000), en el mismo país, y obtuvo el Premio Internacional Flaiano (1996) y el Premio Literario Super Grinzane Cavour (1996). Además, es consejero especial de la Unesco para el programa de convergencia espiritual y diálogos interculturales.

Gabriel García Márquez


En la última década del siglo XIX, Rubén Darío dio a Hispanoamérica la independencia literaria al inaugurar la primera corriente poética autóctona, el Modernismo. Mediado el siglo XX, correspondió al colombiano Gabriel García Márquez situar la narrativa hispanoamericana en la primera línea de la literatura mundial con la publicación de Cien años de soledad (1967). Obra cumbre del llamado realismo mágico, la mítica fundación de Macondo por los Buendía y el devenir de la aldea y de la estirpe de los fundadores hasta su extinción constituye el núcleo de un relato maravillosamente mágico y poético, tanto por su desbordada fantasía como por el subyugante estilo de su autor, dotado como pocos de un prodigioso "don de contar".

El mundo de Macondo, parábola y reflejo de la tortuosa historia de la América hispana, había sido esbozado previamente en una serie de novelas y colecciones de cuentos; después de Cien años de soledad, nuevas obras maestras jalonaron su trayectoria, reconocida con la concesión del Nobel de Literatura en 1982: basta recordar títulos como El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981) o El amor en los tiempos del cólera (1985). Como máximo representante del Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, García Márquez contribuyó decisivamente a la merecida proyección que finalmente alcanzó la narrativa del continente: el fenómeno editorial del Boom supuso, en efecto, el descubrimiento internacional de numerosos novelistas de altísimo nivel apenas conocidos fuera de sus respectivos países.

La infancia mítica

Gabriel García Márquez nació en Aracataca (Magdalena) el 6 de marzo de 1927. Creció como niño único entre sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se fueron a vivir, cuando el pequeño Gabriel contaba sólo cinco años, a la población de Sucre, en la que don Gabriel Eligio abrió una farmacia y Luisa Santiaga daría a luz a la mayoría de los once hijos del matrimonio.

Los abuelos de García Márquez eran dos personajes bien particulares y marcaron el periplo literario del futuro Nobel: el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días (1899-1902), le contaba a Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX, lo llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la historia y con la realidad. Doña Tranquilina Iguarán, su cegatona abuela, pasaba los días contando fábulas y leyendas familiares, mientras organizaba la vida de los miembros de la casa de acuerdo con los mensajes que recibía en sueños: ella fue la fuente de la visión mágica, supersticiosa y sobrenatural de la realidad. Entre sus tías, la que más lo marcó fue Francisca, quien tejió su propio sudario para dar fin a su vida.

Gabriel García Márquez aprendió a escribir a los cinco años, en el colegio Montessori de Aracataca, con la joven y bella profesora Rosa Elena Fergusson, de quien se enamoró: fue la primera mujer que lo perturbó. Cada vez que se le acercaba le daban ganas de besarla, y sólo por el hecho de verla iba con gusto a la escuela. Rosa Elena le inculcó la puntualidad y el hábito de escribir directamente en las cuartillas, sin borrador.

En ese colegio permaneció hasta 1936, cuando murió el abuelo y tuvo que irse a vivir con sus padres al sabanero y fluvial puerto de Sucre. De allí pasó interno al Colegio San José de Barranquilla, donde a la edad de diez años ya escribía versos humorísticos. En 1940, gracias a una beca, ingresó en el internado del Liceo Nacional de Zipaquirá, una experiencia realmente traumática: el frío del internado de la Ciudad de la Sal lo ponía melancólico y triste. Embutido siempre en un enorme saco de lana, nunca sacaba las manos por fuera de sus mangas, pues le tenía pánico al frío.

Durante los seis cursos que pasó en el Liceo de Zipaquirá, hubo de recorrer al menos dos veces al año, en barco de vapor, el río Magdalena, principal arteria fluvial del país; esta experiencia, acaso la última remarcable, y sobre todo aquella asombrada primera infancia en Aracataca hasta los nueve años, con el incontenible aluvión de historias y leyendas oídas de sus abuelos y sus tías, configuran el substrato mítico del que García Márquez partiría para la composición de Cien años de soledad y la mayor parte de su obras.

En Zipaquirá tuvo como profesor de literatura, entre 1944 y 1946, a Carlos Julio Calderón Hermida, a quien en 1955, cuando publicó La hojarasca, le obsequió con la siguiente dedicatoria: "A mi profesor Carlos Julio Calderón Hermida, a quien se le metió en la cabeza esa vaina de que yo escribiera". Ocho meses antes de la entrega del Nobel, en la columna que publicaba en quince periódicos de todo el mundo, García Márquez declaró que Calderón Hermida era "el profesor ideal de Literatura".

En los años de estudiante en Zipaquirá, Gabriel García Márquez se dedicaba a pintar gatos, burros y rosas, y a hacer caricaturas del rector y demás compañeros de curso. En 1945 escribió unos sonetos y poemas octosílabos inspirados en una novia que tenía: son uno de los pocos intentos del escritor por versificar. En 1946 terminó sus estudios secundarios con magníficas calificaciones.

Estudiante de leyes

En 1947, presionado por sus padres, se trasladó a Bogotá para estudiar derecho en la Universidad Nacional, donde tuvo como profesor a Alfonso López Michelsen y se hizo amigo de Camilo Torres Restrepo. La capital del país fue para García Márquez la ciudad del mundo (y las conoció casi todas) que más lo impresionó, pues era una ciudad gris, fría, donde todo el mundo se vestía con ropa muy abrigada y negra. Al igual que en Zipaquirá, García Márquez se llegó a sentir como un extraño, en un país distinto al suyo: Bogotá era entonces "una ciudad colonial, (...) de gentes introvertidas y silenciosas, todo lo contrario al Caribe, en donde la gente sentía la presencia de otros seres fenomenales aunque éstos no estuvieran allí".

Los estudios de leyes no eran propiamente su pasión, pero logró consolidar su vocación de escritor. El 13 de septiembre de 1947 publicó su primer cuento, La tercera resignación, en el número 80 del suplemento Fin de Semana del rotativo El Espectador, dirigido por Eduardo Zalamea Borda. Zalamea, que firmaba sus columnas con el pseudónimo de Ulises, escribió en la presentación del relato que García Márquez era el nuevo genio de la literatura colombiana; las ilustraciones del texto estuvieron a cargo de Hernán Merino. A las pocas semanas apareció un segundo cuento: Eva está dentro de un gato.

El 9 de abril de 1948 fue asesinado el líder de la oposición, Jorge Eliecer Gaitán; los violentos desórdenes que ese mismo día asolaron la capital (en una jornada de revuelta conocida como el "Bogotazo") fueron la causa de que la Universidad Nacional cerrara indefinidamente sus puertas. García Márquez perdió muchos libros y manuscritos en el incendio de la pensión donde vivía y se vio obligado a pedir traslado a la Universidad de Cartagena, donde siguió siendo un alumno irregular. Nunca se graduó, pero inició una de sus principales actividades periodísticas: la de columnista. Manuel Zapata Olivella le consiguió una columna diaria en el recién fundado periódico El Universal.

El Grupo de Barranquilla

A principios de los años cuarenta comenzó a gestarse en Barranquilla una especie de asociación de amigos de la literatura que se llamó el Grupo de Barranquilla; su cabeza rectora era don Ramón Vinyes. El "sabio catalán", dueño de una librería en la que se vendía lo mejor de la literatura española, italiana, francesa e inglesa, orientaba al grupo en las lecturas, analizaba autores, desmontaba obras y las volvía a armar, lo que permitía descubrir los trucos de que se servían los novelistas. La otra cabeza era José Félix Fuenmayor, que proponía los temas y enseñaba a los jóvenes escritores en ciernes (Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas, entre otros) la manera de no caer en lo folclórico.

Gabriel García Márquez se vinculó a ese grupo. Al principio viajaba desde Cartagena a Barranquilla cada vez que podía. Luego, gracias a una neumonía que le obligó a recluirse en Sucre, cambió su trabajo en El Universal por una columna diaria en El Heraldo de Barranquilla, que apareció a partir de enero de 1950 bajo el encabezado de "La jirafa" y firmada por "Septimus".

En el periódico barranquillero TRABAJABAN también Cepeda Samudio, Vargas y Fuenmayor. García Márquez escribía, leía y discutía todos los días con los tres redactores; el inseparable cuarteto se reunía a diario en la librería del "sabio catalán" o se iba a los cafés a beber cerveza y ron hasta altas horas de la madrugada. Polemizaban a grito herido sobre literatura, o sobre sus propios trabajos, que los cuatro leían. Hacían la disección de las obras de Defoe, Dos Passos, Camus, Virginia Woolf y William Faulkner, escritor este último de gran influencia en la literatura de ficción de América Latina y muy especialmente en la de García Márquez; en el famoso discurso "La soledad de América Latina", que pronunció con motivo de la entrega del premio Nobel en 1982, el colombiano señaló que William Faulkner había sido su maestro. Sin embargo, García Márquez nunca fue un crítico, ni un teórico literario, actividades que, además, no fueron de su predilección: siempre prefirió contar historias.

En la época del Grupo de Barranquilla, García Márquez leyó a los grandes escritores rusos, ingleses y norteamericanos, y perfeccionó su estilo directo de periodista, pero también, en compañía de sus tres inseparables amigos, analizó con cuidado el nuevo periodismo norteamericano. La vida de esos años fue de completo desenfreno y locura. Fueron los tiempos de La Cueva, un bar que pertenecía al dentista Eduardo Vila Fuenmayor y que se convirtió en el sitio mitológico en el que se reunían los miembros del Grupo de Barranquilla a hacer locuras: todo era posible allí, hasta las trompadas entre ellos mismos.

También fue la época en que vivía en pensiones de mala muerte, como El Rascacielos, un edificio de cuatro pisos ubicado en la calle del Crimen que ALOJABA también un prostíbulo. Muchas veces no tenía el peso con cincuenta para pasar la noche; entonces le daba al encargado sus mamotretos (los borradores de La hojarasca) y le decía: "Quédate con estos mamotretos, que valen más que la vida mía. Por la mañana te traigo plata y me los devuelves".

Los miembros del Grupo de Barranquilla fundaron un periódico de vida muy fugaz, Crónica, que según ellos sirvió para dar rienda suelta a sus inquietudes intelectuales. El director era Alfonso Fuenmayor, el jefe de redacción Gabriel García Márquez, el ilustrador Alejandro Obregón, y sus colaboradores fueron, entre otros, Julio Mario Santo Domingo, Meira del Mar, Benjamín Sarta, Juan B. Fernández y Gonzalo González.

Periodismo y literatura

A principios de 1950, cuando ya tenía muy adelantada su primera novela, titulada entonces La casa, acompañó a doña Luisa Santiaga al pequeño, caliente y polvoriento Aracataca, con el fin de vender la vieja casa en donde se había criado. Comprendió entonces que estaba escribiendo una novela falsa, pues su pueblo no era siquiera una sombra de lo que había conocido en su niñez; a la obra en curso le cambió el título por La hojarasca, y el pueblo ya no fue Aracataca, sino Macondo, en honor a los corpulentos árboles de la familia de las bombáceas, comunes en la región y semejantes a las ceibas, que alcanzan una altura de entre treinta y cuarenta metros.


En febrero de 1954 García Márquez se integró en la redacción de El Espectador, donde inicialmente se convirtió en el primer columnista de cine del periodismo colombiano, y luego en brillante cronista y reportero. El año siguiente apareció en Bogotá el primer número de la revista Mito, bajo la dirección de Jorge Gaitán Durán.

La publicación duró sólo siete años, pero fueron suficientes, por la profunda influencia que ejerció en la vida cultural colombiana, para considerar que Mito señala el momento de la aparición de la modernidad en la historia intelectual del país, pues jugó un papel definitivo en la sociedad y en la cultura colombianas: desde un principio se ubicó en la contemporaneidad y en la cultura crítica. Gabriel García Márquez publicaría tres TRABAJOS en la revista: un capítulo de La hojarasca, el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo (1955) y la novela breve El coronel no tiene quien le escriba (1958). En realidad, el escritor siempre ha considerado que Mito fue trascendental; en alguna ocasión dijo a Pedro Gómez Valderrama: "En Mito comenzaron las cosas".

En ese año de 1955, García Márquez ganó el primer premio en el concurso de la Asociación de Escritores y Artistas; publicó La hojarasca y un extenso reportaje por entregas, Relato de un náufrago, el cual fue censurado por el régimen del general Gustavo Rojas Pinilla. La dirección de El Espectador decidió que Gabriel García Márquez saliera del país rumbo a Ginebra, para cubrir la conferencia de los Cuatro Grandes, y luego a Roma, donde aparentemente el papa Pío XII agonizaba. En la capital italiana asistió, por unas semanas, al Centro Sperimentale di Cinema.

Rondando por el mundo

Tres años estuvo ausente de Colombia. Vivió una larga temporada en París, y recorrió Polonia y Hungría, la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Continuó como corresponsal de El Espectador, aunque en precarias condiciones, pues si bien escribió dos novelas, El coronel no tiene quien le escriba y La mala hora, vivía pobre a morir, esperando el giro mensual que El Espectador debía enviarle pero que se demoraba debido a las dificultades del diario con el régimen de Rojas Pinilla. Esta situación se refleja en El coronel, donde se relata la desesperanza de un viejo oficial de la guerra de los Mil Días aguardando la carta que había de anunciarle la pensión de retiro a que tiene derecho. Cuando El Espectador fue clausurado por la dictadura, fue corresponsal de El Independiente, y colaboró también con la revista venezolana Élite y la colombianísima Cromos.

La estancia en Europa permitió a García Márquez ver América Latina desde otra perspectiva. Le señaló las diferencias entre los distintos países latinoamericanos, y tomó además mucho material para escribir cuentos acerca de los latinos que vivían en la Ciudad de la Luz. Aprendió a desconfiar de los intelectuales franceses, de sus abstracciones y esquemáticos juegos mentales, y se dio cuenta de que Europa era un continente viejo, en decadencia, mientras que América, y en especial Latinoamérica, era lo nuevo, la renovación, lo vivo.

A finales de 1957 fue vinculado a la revista Momento y viajó a Venezuela, donde pudo ser testigo de los últimos momentos de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. En marzo de 1958 contrajo matrimonio en Barranquilla con Mercedes Barcha, unión de la que nacerían dos hijos: Rodrigo (1959), bautizado en la Clínica Palermo de Bogotá por Camilo Torres Restrepo, y Gonzalo (1962). Al poco tiempo de su matrimonio, de regreso a Venezuela, tuvo que dejar su cargo en Momento y asumir un extenuante TRABAJO en Venezuela Gráfica, sin dejar de colaborar ocasionalmente en Élite.

Pese a tener poco tiempo para escribir, su cuento Un día después del sábado fue premiado. En 1959 fue nombrado director de la recién creada agencia de noticias cubana Prensa Latina. En 1960 vivió seis meses en Cuba y al año siguiente fue trasladado a Nueva York, pero tuvo grandes problemas con los exiliados cubanos y finalmente renunció. Después de recorrer el sur de Estados Unidos se fue a vivir a México. No sobra decir que, luego de esa estadía en Estados Unidos, el gobierno norteamericano le denegó el visado de entrada, porque, según las autoridades, García Márquez estaba afiliado al partido comunista. Sólo en 1971, cuando la Universidad de Columbia le otorgó el título de doctor honoris causa, recibiría el autor un visado, aunque condicionado.

Recién llegado a México, donde García Márquez residiría muchos años de su vida, se dedicó a escribir guiones de cine y durante dos años (1961-1963) TRABAJÓ en las revistas La Familia y Sucesos, de las cuales fue director. De sus intentos cinematográficos el más exitoso fue El gallo de oro (1963), basado en el cuento homónimo escrito por Juan Rulfo, que García Márquez adaptó con el también escritor Carlos Fuentes. El año anterior había obtenido el premio Esso de Novela Colombiana con La mala hora (1962).

La consagración

Un día de 1966 en que se dirigía desde Ciudad de México al balneario de Acapulco, Gabriel García Márquez tuvo la repentina visión de la novela que había venido rumiando durante diecisiete años. Consideró que ya la tenía madura, se sentó a la máquina de escribir y trabajó ocho y más horas diarias durante dieciocho meses seguidos, mientras que su esposa se ocupaba del sostenimiento de la casa.

En 1967 apareció Cien años de soledad, novela cuyo universo es una sucesión de historias fantásticas perfectamente hilvanadas en un tiempo cíclico y mítico: pestes de insomnio, diluvios, fertilidad desmedida, levitaciones... Es una gran metáfora en la que, a la vez que se narra la historia de las generaciones de los Buendía en el mundo mágico de Macondo, desde la fundación del pueblo hasta la completa extinción de la estirpe, se refleja de manera hiperbólica e insuperable la historia colombiana desde los tiempos de la independencia hasta los años treinta del siglo XX.

Cien años de soledad mereció este juicio del gran poeta chileno Pablo Neruda: "Es la mejor novela que se ha escrito en castellano después del Quijote". Con tan calificado concepto se ha dicho todo: la novela no sólo es la opus magnum de García Márquez, sino que constituyó un hito en la historia literaria de Latinoamérica al ser señalada como una de las mejores realizaciones narrativas de todos los tiempos. El éxito entre el público acompañó esta valoración: figura entre los libros que más traducciones tiene (cuarenta idiomas por lo menos) y que mayores ventas ha logrado, alcanzando las cifras de un verdadero best seller mundial.

El éxito de Cien años de soledad situó a García Márquez en la primera línea del Boom de la literatura hispanoamericana y supuso el espaldarazo definitivo para aquel fenómeno editorial que, desde principios de los 60, estaba dando a conocer al mundo la obra de los nuevos y no tan nuevos narradores del continente: los argentinos Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, el peruano Mario Vargas Llosa y los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, entre otras figuras. Tras el aplauso unánime del público y de la crítica, García Márquez se estableció en Barcelona y pasó temporadas en Bogotá, México, Cartagena y La Habana.

Durante las siguientes décadas escribiría cinco novelas más y se publicarían tres volúmenes de cuentos y dos relatos, así como importantes recopilaciones de su producción periodística y narrativa. De los quince años que mediaron hasta la concesión del Nobel cabe destacar la colección de cuentos La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1973), la novela "de dictador" El otoño del patriarca (1975), tema recurrente en la tradición hispanoamericana, y un nuevo prodigio de perfección constructiva y narrativa basado en un suceso real y alejado del realismo mágico: la Crónica de una muerte anunciada (1981), considerada por muchos su segunda obra maestra.

Varios elementos marcan ese periplo: se profesionalizó como escritor literario, y sólo después de casi veintitrés años reanudó sus colaboraciones en El Espectador. En 1985 cambió la máquina de escribir por el computador. Su esposa Mercedes Barcha siempre colocaba un ramo de rosas amarillas en su mesa de TRABAJO, flores que García Márquez consideraba de buena suerte. Un vigilante autorretrato de Alejandro Obregón, que el pintor le regaló, presidía su estudio; en una noche de locos, el artista lo había atravesado con cinco tiros del calibre 38 para zanjar una disputa entre sus hijos sobre quién lo heredaría. Finalmente, dos de sus compañeros periodísticos, Álvaro Cepeda Samudio y Germán Vargas Cantillo, murieron, cumpliendo cierta predicción escrita en Cien años de soledad.

Premio Nobel de Literatura

En la madrugada del 21 de octubre de 1982, García Márquez recibió una noticia que hacía ya tiempo que esperaba por esas fechas: la Academia Sueca acababa de otorgarle el ansiado premio Nobel de Literatura. Se hallaba entonces exiliado en México, pues el 26 de marzo de 1981 se había visto obligado a salir de Colombia para eludir su captura; el ejército colombiano quería detenerlo por una supuesta vinculación con el movimiento M-19 y porque durante cinco años había mantenido la revista Alternativa, de corte socialista.

La concesión del Nobel fue todo un acontecimiento cultural en Colombia y en Latinoamérica. El escritor Juan Rulfo opinó: "Por primera vez después de muchos años se ha dado un premio de literatura justo". La ceremonia de entrega del Nobel se celebró en Estocolmo los días 8, 9 y 10 de diciembre; según se supo después, disputó el galardón con el novelista británico Graham Greene y el alemán Günter Grass.

Dos actos confirmaron el profundo sentimiento latinoamericano de García Márquez. A la entrega del premio fue vestido con un clásico e impecable liquilique de lino blanco, por ser el traje que usó su abuelo y que usaban los coroneles de las guerras civiles, y que seguía siendo de etiqueta en el Caribe continental. Y con el discurso "La soledad de América Latina" (leído el miércoles 8 de diciembre de 1982 ante la Academia Sueca en pleno y cuatrocientos invitados y traducido simultáneamente a ocho idiomas), intentó romper los moldes o frases gastadas con que tradicionalmente Europa se ha referido a Latinoamérica, y denunció la falta de atención de las superpotencias hacia el continente.

El flamante Nobel dio a entender cómo los europeos se han equivocado en su posición frente a las Américas, quedándose tan sólo con la carga de maravilla y magia que se ha asociado siempre a esta parte del mundo, y sugirió cambiar ese punto de vista mediante la creación de una nueva y gran utopía, la vida, que es a su vez la respuesta de Latinoamérica a su propia trayectoria de muerte. El discurso es una pieza literaria de elevado estilo y de hondo contenido americanista, una hermosa manifestación de su personalidad nacionalista, de su fe en los destinos del continente y de sus pueblos. Confirmó asimismo su compromiso con Latinoamérica, convencido desde siempre de que el subdesarrollo afecta a todos los elementos de la vida latinoamericana; los escritores de esta parte del mundo deben, por consiguiente, estar comprometidos con la realidad social total.

Con motivo de la entrega del Nobel, el gobierno colombiano, presidido por Belisario Betancur, programó una vistosa presentación folclórica en Estocolmo. Presentó además una emisión de sellos con la efigie de García Márquez dibujada por el pintor Juan Antonio Roda, con diseño de Dickens Castro y texto de Guillermo Angulo, a propósito de la cual el escritor colombiano expresó: "El sueño de mi vida es que esta estampilla sólo lleve cartas de amor".

Últimos años

Desde que se conoció la noticia de la obtención del premio, el asedio de periodistas y medios de comunicación fue permanente y los compromisos se multiplicaron. Finalmente, en marzo de 1983, Gabo regresó a Colombia. En Cartagena lo esperaba su madre, doña Luisa Santiaga Márquez de García, en su casa del Callejón de Santa Clara, en el tradicional barrio de Manga, con un suculento sancocho de tres carnes (salada, cerdo y gallina) y abundante dulce de guayaba.

Después del Nobel, García Márquez se ratificó como figura rectora de la cultura nacional, latinoamericana y mundial. Sus conceptos sobre diferentes temas ejercieron fuerte influencia. Durante el gobierno de César Gaviria Trujillo (1990-1994), junto con otros sabios como Manuel Elkin Patarroyo, Rodolfo Llinás y el historiador Marco Palacios, formó parte de la comisión encargada de diseñar una estrategia nacional para la ciencia, la investigación y la cultura. Pero acaso una de sus más valientes actitudes fue el apoyo permanente a la revolución cubana y a Fidel Castro, la defensa del régimen socialista impuesto en la isla y su rechazo al bloqueo norteamericano, que sirvió para que otros países apoyasen de alguna manera a Cuba y evitó mayores intervenciones de los estadounidenses.

En el terreno literario, apenas tres años después del Nobel publicó otra de sus mejores novelas, El amor en los tiempos del cólera (1985), extraordinaria y dilatadísima historia de amor que tuvo una tirada inicial de 750.000 ejemplares. Deben destacarse asimismo la novela histórica El general en su laberinto (1989), sobre el libertador Simón Bolívar, y los relatos breves reunidos en Doce cuentos peregrinos (1992). Tras algunos años de silencio, en 2002 García Márquez presentó la primera parte de sus memorias, Vivir para contarla, en la que repasa los primeros treinta años de su vida. La publicación de esta obra supuso un magno acontecimiento editorial, con el lanzamiento simultáneo de la primera edición (un millón de ejemplares) en todos los países hispanohablantes.

En 2004 vio la luz la que iba a ser su última novela, Memorias de mis putas tristes; en 2007 recibió sentidos y multitudinarios homenajes por triple motivo: sus 80 años, el cuadragésimo aniversario de la publicación de Cien años de soledad y el vigésimo quinto de la concesión del Nobel. Falleció el 17 de abril de 2014 en Ciudad de México, tras de una recaída en el cáncer linfático por el que ya había sido tratado en 1999.

John Verdon


John Verdon nació en Nueva York en 1942. Siempre quiso ser escritor pero tenía que ganarse la vida y antes de poder vivir de la escritura realizó distintos trabajos, incluso como doble en un parque temático.

Pero no se encontraba a gusto en ninguno de ellos. Lo más parecido que encontró a la profesión que amaba, fue un trabajo de “escritor de publicidad”, es decir como creativo en una agencia de publicidad. Consagró más de 30 años a esta actividad, trabajando con dedicación obsesiva, intentando triunfar en una profesión que no terminaba de llenarle.

Dejó la publicidad y buscó una ocupación que fuera totalmente diferente a lo que había hecho hasta ese momento y aprendió a trabajar la madera y empezó a construir muebles de estilo Shaker que después vendía en tiendas de antigüedades. Esta nueva profesión le duraría diez años, hasta que su mujer se jubiló de su trabajo como profesora y abandonaron Nueva York para irse a vivir a una hermosa población de las montañas Catskill occidentales.

Es aquí donde por fin se encuentra a gusto y empieza a leer mucho más, disfruta leyendo novelas de misterio, novela negra, detectives… y descubre su fascinación por esta temática, el mecanismo de la elaboración de estas historias, del crimen oculto y el descubrimiento gradual de las pruebas y la labor policial. Animado por su esposa, decide realizar la labor que siempre ha deseado: escribir novelas.

Creó su propio personaje, David Gurney, un detective retirado del Departamento de Homicidios de Policía de Nueva York, a quien considera su alter ego y en 2010, dos años después, tras muchas dudas y un considerable miedo al fracaso, consigue publicar su primera novela, Sé lo que estás pensando (Think of a Number), que fue un gran éxito comercial convirtiéndose en muy poco tiempo en un best-seller internacional.

Sorprendidos por éste éxito escritor y editorial, ésta le insta a escribir una segunda novela con los mismos personajes. Así aparece en 2011 su segunda novela, No abras los ojos, (Shut Your Eyes Tight) convertida en otro éxito de ventas internacional y que ha sido traducida a más de 20 idiomas. Su tercera novela llega en julio de 2012, Deja en paz al diablo (Let The Devil Sleep) y actualmente está escribiendo el cuarto.

Definido por la crítica como escritor tardío con una concepción literaria próxima a Thomas Harris, Harlan Coben o Michael Connelly, sólo le falta conseguir que el cine y la televisión se interesen por las aventuras de David Gurney. ¿Llegará más pronto de lo que creemos?

Ernesto Sábato


(Rojas, Argentina, 1911 - Santos Lugares, 2011) Escritor argentino. Sólo tres novelas, espaciadas en el tiempo, componen su producción estrictamente literaria: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974); a pesar de ello, Ernesto Sábato figura entre los más destacados autores del Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60. Con ellos compartió un afán renovador manifiesto en las técnicas narrativas (la superposición de tramas y la fusión de novela y ensayo fueron patentes desde su segunda novela), mientras que en lo temático se orientó hacia una indagación de signo existencialista sobre los abismos de la naturaleza humana y la pervivencia de la barbarie en la civilización moderna.

Ernesto Sábato se doctoró en física en la Universidad de la Plata (1938) e inició una prometedora carrera como investigador científico en París, donde había ido becado para TRABAJAR en el célebre Laboratorio Curie. Allí trabó amistad con los escritores y pintores del movimiento surrealista, en especial con André Breton, quien alentó la vocación literaria de Sábato y despertó su fascinación por los arcanos del inconsciente, motivo que sería recurrente en su obra. En París comenzó a escribir su primera novela, La fuente muda, de la que sólo publicaría un fragmento en la revista Sur.

En 1940, de regreso en Argentina, comenzó a dictar clases en la Universidad Nacional de La Plata, pero se vio obligado a abandonar la enseñanza tras perder su cátedra a causa de unos artículos que escribió contra Perón. Aquel mismo año publicó su ensayo Uno y el Universo (1945), en el que criticaba el reduccionismo en el que desemboca el enfoque científico y la deshumanización de la ciencia; tales ideas y una honda crisis vocacional y existencial padecida dos años antes lo orientaron definitivamente a la literatura. La obra prefiguraba buena parte de los rasgos fundamentales de su producción literaria y ensayística: brillantez expositiva, introspección, psicologismo y cierta grandilocuencia retórica.

Su carrera literaria estuvo influida desde el principio por el experimentalismo y por el alto contenido intelectual de sus obras, marcadas por una problemática de raíz existencialista. Así, El túnel (1948) ahonda en las contradicciones e imposibilidades del amor, mientras que Sobre héroes y tumbas (1961) presenta una estructura más compleja; los diversos niveles de la narración enlazan vivencias personales del autor y episodios de la historia argentina en una reflexión caracterizada por un creciente pesimismo. Ambas novelas tuvieron gran repercusión y otorgaron a Sábato un puesto prominente entre los grandes autores argentinos y latinoamericanos del siglo.

Extraordinaria muestra de sus aptitudes para el relato de corte psicológico, El túnel (1948) fue rápidamente traducida a diversos idiomas y llevada al cine. La narración tiene indudable originalidad y valores psicológicos relevantes: la confesión de Castel, que ha cometido un crimen pasional, enfrenta al hombre de hoy con una sociedad desquiciada y resalta los contrastes con pincel agudo y lleno de color. El estilo está en consonancia con el tema, dentro de un desequilibrado equilibrio.

Sobre héroes y tumbas (aunque publicada en 1961, la edición definitiva es de 1966) es su obra más ambiciosa. La compleja construcción de esta novela y los diversos registros del habla rioplatense que el autor plasma en ella se alejan tanto del tecnicismo formal como de la dispersión. La pericia narrativa de Sábato consiste, justamente, en hacer pasar desapercibidas para el lector las evidentes dificultades compositivas que supone la historia de la joven Alejandra y, a través de ella, la del país.

La novela es contada a través de tramas paralelas y circulares; se presenta por un lado a los últimos miembros de una declinante familia de la oligarquía bonaerense; por otro, el funesto desenlace de la trayectoria vital del general Juan Lavalle: tras caer en combate durante una sublevación contra Rosas (1841), sus seguidores llevaron su cadáver al exilio. Pero la línea central de la obra es la atormentada pasión entre dos jóvenes contrapuestos, Martín y Alejandra. Sobre el padre de Alejandra, Fernando Vidal, pende la culpa de un incesto, y su familia está genéticamente predispuesta a la locura: el abismo personal e histórico comulgan en un mismo plano.

Fernando reconoce que su largo aprendizaje en la perversidad no tenía otro fin que situarle en posición de dar cumplimiento a esa necesaria búsqueda de lo subterráneo que cristaliza en su alucinante "Informe sobre ciegos", texto que constituye la tercera parte de la novela y que puede ser leído, como de hecho lo fue, con entera autonomía. Una vez adquirido este terrible saber vuelve a la vida para ser asesinado por su hija y amante, la cual, a su vez, busca su propia catarsis en el fuego, abrasándose entre los familiares recuerdos de la historia de su patria, en la casa natal.

Además de obtener un éxito de público impresionante, Sobre héroes y tumbas situó a Ernesto Sábato en la primera línea del llamado Boom de la literatura hispanoamericana, fenómeno editorial que, en la década de 1960, supuso el descubrimiento internacional de los narradores del continente: sus compatriotas Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, el colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa son algunos de los grandes autores que, junto a Ernesto Sábato, arrancaron de la superación del realismo que había caracterizado la novela europea y norteamericana de entreguerras para construir, por diversos caminos, una narrativa de altísimo nivel, unánimemente aplaudida por los lectores y la crítica.

Su tercera novela, Abaddón el exterminador (1974), se centra en torno a consideraciones sobre la sociedad contemporánea y sobre el pueblo argentino, su condición «babilónica» y su presente, que adquieren en la novela una dimensión surreal, en que se funden realidad y ficción en una visión apocalíptica. La novela comienza con la breve reseña de "algunos acontecimientos producidos en la ciudad de Buenos Aires en los comienzos del año 1973", acontecimientos que, en buena medida, tienen que ver con la instauración de la dictadura militar que sumió en el terror a Argentina a lo largo de una década; uno de los referidos sucesos no es otro que la muerte de un estudiante, en el sótano de una comisaría, a manos de sus torturadores.

El resto de la narración pretende ayudar a comprender estos acontecimientos, si bien el método utilizado por Sábato dista de basarse en el científico; los argumentos utilizados por el novelista son "confesiones, diálogos y algunos sueños". Además, y ésta es una nueva singularidad de la novela, el propio autor es uno de los personajes, que vive y habla con sus criaturas, procedentes algunas de ellas de Sobre héroes y tumbas. El camino seguido para explicar la barbarie no pasa, al menos de forma preferente, por la sociología o la historia; es más bien un viaje al fondo de la propia noche, una búsqueda de la barbarie inconsciente, que no siempre presenta, cuando se manifiesta, un rostro sanguinario, sino también la mueca jocosa de lo grotesco o de lo insustancial.

El reconocimiento internacional acabó por convertir a Ernesto Sábato en una autoridad dentro de la sociedad argentina, una suerte de formador de opinión que, por paradójico que parezca, al asumir ese papel se fue alejando progresivamente de la actividad literaria. Desde mediados de la década de 1970, más que un escritor consagrado, Sábato representó una conciencia moral que actuaba como un llamado de alerta frente a una época que él no dudó en calificar de "sombría".

Esa identificación entre Sábato y la autoridad ética quedó muy reforzada por su labor como presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), para la que fue designado en 1983 por el entonces presidente de la República, Raúl Alfonsín. Los meses que dedicó a investigar la represión durante el anterior gobierno militar no le dejaron aliento ni espacio para la literatura; finalizados los TRABAJOS de la comisión, resumió aquella dura experiencia con las siguientes palabras: "He estado en el infierno". La conclusiones de la comisión quedaron recogidas en las cincuenta mil páginas del llamado Informe Sábato. En 1984 fue galardonado con el Premio Cervantes.

La obra de Sábato, que ha sido prestigiada con numerosos premios internacionales y difundida en múltiples traducciones, incluye además multitud de ensayos, como Hombres y engranajes (1951), El escritor y sus fantasmas (1963), El otro rostro del peronismo (1956), Tango: discusión y clave (1963), La cultura en la encrucijada nacional (1973), Tres aproximaciones a la literatura de nuestro tiempo (1974), Apologías y rechazos (1979), Antes del fin (1998), La resistencia (2000) y España en los diarios de mi vejez (2004). El narrador y ensayista argentino se dedicó además a la pintura, otra de sus pasiones; en sus últimos años se vio aquejado de un grave problema de visión.

Stephen King


(Portland, EEUU, 1947) Escritor estadounidense. Se ganó el favor de la crítica con su primera novela, Carrie (1974), a la que seguirían El resplandor (1977), que le valió un gran prestigio internacional, It (Eso, 1986), Misery (1987) e Insomnio (1994), por mencionar sólo algunos de sus mayores éxitos. Su estilo efectivo y directo, unido a su gran capacidad para destacar los aspectos más inquietantes de la cotidianidad, le han convertido en el especialista de literatura de terror (aunque ha realizado también incursiones en el género fantástico y de ciencia ficción) más vendido de la historia. Autor a su vez de relatos y guiones para la televisión, muchas de sus novelas han sido llevadas al cine.

Segundo hijo de Donald y Nelie Ruth Pillsbury King, tras la separación de sus padres se crió bajo la custodia materna junto con su hermano. Pasó parte de su infancia en Fort Wayne (Indiana) con sus abuelos paternos, y parte en Stratford (Connecticut). A los once años de edad se trasladó con su madre a Durhaim (Maine), donde ella trabajaba como cocinera en una residencia para deficientes mentales.

En 1966 se graduó en la Lisbon Falls High School, y completó su formación en la University of Maine of Orono. Durante sus años de formación universitaria participó activamente en la vida política estudiantil, llegando a ser miembro del Students Senate e implicándose en el movimiento antimilitar del Orono Campus contra la guerra del Vietnam. Allí inició su actividad literaria publicando diversos relatos en la revista universitaria The Maine Campus.

Tras licenciarse en 1970, se casó con la novelista Tabitha Spruce en 1971, a quien había conocido trabajando como becario en la biblioteca de la universidad. En los primeros años de su matrimonio, Stephen King TRABAJÓ en una lavandería, y obtuvo ocasionales beneficios económicos de la publicación de relatos cortos en una revista para hombres. Parte de estos relatos se recogerían posteriormente en la obra En el umbral de la noche (1978), y algunos de ellos serían objeto de versiones cinematográficas, como el relato Los chicos del maíz (1978).

En 1971 inició su carrera como profesor en la High School, e impartió clases de inglés en la Hampden Academy, mientras proseguía su actividad literaria escribiendo durante las noches. De este modo pudo realizar su novela Carrie, publicada en 1974 y que sería llevada al cine ulteriormente, obteniendo un éxito clamoroso. En esta novela, que narra la historia de una chica con poderes telequinéticos, era ya posible advertir lo que sería su estilo: una hábil combinación de elementos del terror clásico con fantasías parapsicológicas o de ciencia ficción de gran poder sugestivo, en historias ambientadas en la cotidianeidad actual.

En 1973 se mudó al sur de Maine, donde escribió la novela El misterio de Salem's Lot (1975), que originalmente llevaba por título Second Comming and the Jerusalem's Lot. A partir de esta fecha, Stephen King inició una carrera acelerada de publicaciones y trabajos para cine y televisión. Su prolífica producción literaria constituye una de las obras más representativas del género de misterio y terror de la literatura estadounidense. Su prosa concede máxima prioridad a la intriga del argumento, al análisis y descripción minuciosa de los hechos y a las escenas impactantes. En sus narraciones pululan asesinos diabólicos, vampiros, apariciones fantasmagóricas y seres con poderes parapsicológicos y extrasensoriales. Las perversiones psicológicas de sus personajes, así como los ambientes sofocantes en los que éstos se desenvuelven, han convertido muchas de sus novelas en auténticos best-sellers que, a menudo, han traspasado su fama a las pantallas cinematográficas y a la televisión.

De las novelas que han sido objeto de sendas adaptaciones cinematográficas destacan La zona muerta (1979), Christine (1983), Ojos de Fuego (1980), Cujo (1981) y Pet Sematary (1981), para la cual escribió además el guión cinematográfico y participó como actor interpretando un pequeño papel. También pasaron al celuloide El ciclo del hombre lobo (1984), La mitad oscura (1989), Misery (1989), Needful Things (Cosas indispensables, 1991), Eclipse total (Dolores Clairborne, 1992) y La milla verde (1996), obra compuesta por un total de seis relatos cortos escritos entre marzo y agosto de 1996. Su novela de terror y parapsicología El Resplandor (1977) fue llevada a la gran pantalla por Stanley Kubrick en 1980, pontificando el cine fantástico y de terror gracias, en gran parte, a la magistral interpretación de Jack Nicholson.

Junto a las adaptaciones cinematográficas de sus novelas por parte de terceros, Stephen King realizó también diversas incursiones en el séptimo arte. Unas veces escribió él mismo el guión original de sus películas, como en el caso de la adaptación del cómic Creepshow (dirigida por George Romero en 1982 y que fue objeto de una segunda parte en 1987) y de Sleepwalkers (1992); en otras ocasiones el mismo King asumió la dirección de la película, como en el caso de Maximum Overdriver (Máxima aceleración, 1985).

King escribió además una serie original para televisión: The golden Years (Los años dorados), cuya emisión fue cancelada tras los primeros seis episodios. Varias de sus novelas han sido, a su vez, adaptadas al formato televisivo: La danza de la muerte (1978), Eso (It, 1986), Los Tommyknockers (1987) y La tormenta del siglo (1999).

De entre su extensa bibliografía destacan, además, la serie de relatos La Torre oscura (1982-1987), las cuatro novelas cortas que componen Diferentes estaciones (1982), El Talismán (1984), Los ojos del dragón (1987), Las tierras baldías (1991), El juego de Gerald (1992), Insomnio (1994), Rosse Madder (1995), Desesperación (1996), Hechicero y cristal (1997), La bolsa de huesos (1998), La chica que amaba a Tom Gordon (1999) y Corazones en la Atlántida (1999), así como algunas novelas de edición limitada: La planta (1984, editada por él mismo), La niebla (1985) o El Cadillac de Dollan (1989).

Publicó también otras novelas bajo el pseudónimo de Richard Bachman, tales como Rabia (1977), La larga marcha (1979), Roadwork (1981) y El corredor (1982), que también fue llevada al cine posteriormente. Sus más recientes novelas se titulan La historia de Lisey (2006) y Duma Key (2008).

Dan Brown


(Exeter, 1964) Escritor estadounidense, conocido especialmente como autor del best-seller El Código Da Vinci (2003). Dan Brown era uno de los tres hijos (Valery y Gregory son sus hermanos) del matrimonio formado por Richard G. Brown, un matemático ganador de varios premios científicos, y Constance, una intérprete y compositora de música religiosa.

Tras estudiar Literatura en la Universidad de Amherst y en la Academia Phillips de Exeter (donde su padre era profesor), decidió seguir el camino de su madre y comenzó una carrera musical. Se dedicó a crear efectos sonoros con teclados electrónicos y grabó un primer disco para niños que imitaba los sonidos de los animales de la selva, y luego otro, más elaborado, destinado a los adultos.

Brown se trasladó a Hollywood con el objeto de intentar convertirse en un músico profesional del cine y llegó a inscribirse en la Academia Nacional de Compositores de Los Ángeles, donde conoció a la que sería su esposa (12 años mayor que él), la pintora e historiadora del arte Blythe Newlon, quien se ocupó en principio de la promoción de un nuevo disco de Brown compuesto de canciones de amor.

Como la fortuna musical no le sonrió en exceso, optó por regresar a New Hampshire para TRABAJAR como profesor de Literatura inglesa, hasta que en 1996 decidió dedicarse a la escritura. Así nacieron sus novelas La fortaleza digital (1996), Ángeles y demonios (2000) y La conspiración (2001), en las que resuenan los ecos de los debates entre ciencia y religión que oía de muchacho en su hogar, y la afición por los códigos secretos que le inculcó su padre.

La fortaleza digital es una novela de intriga en la que la tecnología desempeña un papel fundamental. Brown plantea la cuestión de hasta qué punto la seguridad nacional y la amenaza del terrorismo justifican las intromisiones en la privacidad del individuo. La protagonista es una criptógrafa empleada en la Agencia de Seguridad Nacional que debe viajar a Sevilla para seguir la pista de un código indescifrable. Brown, que en 1995 había estudiado historia del arte en Sevilla, describe esta ciudad española con sordidez y como un lugar anclado en el pasado. Ángeles y demonios es también una novela de misterio que presenta un conflicto entre ciencia y religión; en ella, el profesor Langdon y la científica Vittoria Vetra se enfrentan a una peligrosa secta, los Illuminati. La conspiración se centra en el descubrimiento de un misterioso objeto en el círculo polar ártico.

Las tres novelas fueron reeditadas numerosas veces tras el éxito fulminante de El Código Da Vinci, libro que no sólo le dio una inmensa popularidad, sino que lo obligó también a afrontar algunos juicios por plagio. Su trama, que combina temas esotéricos, religiosos y artísticos con elementos clásicos de las novelas de misterio, atrajo a millones de lectores.

La novela fue llevada al cine en 2006 por el director Ron Howard, con el actor Tom Hanks en el papel del personaje protagonista: Robert Langdon, profesor de simbología y de arte religioso en Harvard. El Código Da Vinci impulsó además un curioso fenómeno: la publicación de numerosos libros de autores que desafiaban (o que habían desafiado a lo largo de la historia) la doctrina oficial de la Iglesia sobre Jesucristo, María y otras figuras del cristianismo.

Se ha dicho que los libros de Dan Brown tienen en común su impericia literaria y una multitud de errores históricos, geográficos, religiosos y artísticos. Pero, sobre todo, han conquistado millones de lectores más allá de la publicidad, atrapados por la trama de la "gran conspiración". A mediados de 2008 El Código Da Vinci, cuya primera edición en Estados Unidos databa de 2003, había sido traducida a más de 40 idiomas y superaba la cifra de 70 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Su autor había obtenido desde la publicación unos ingresos anuales de alrededor de 80 millones de dólares, lo que le hizo figurar, de la noche a la mañana, entre los escritores norteamericanos más ricos y famosos, aunque quizás nunca figurará entre los que han realizado un aporte significativo a la literatura.

John Katzenbach


Nombre completo: John Katzenbach
Lugar de nacimiento: Estados Unidos
Fecha de nacimiento: 1950
Géneros literarios: Novelas
Libros más destacados: El Hombre Equivocado, El Psicoanalista, Juicio Final, La Historia del Loco, La Sombra.

Es hijo del conocido abogado estadounidense Nicholas Katzenbach. Fue periodista hasta el año 1987, cuando decidió dedicarse por completo a la tarea de escritor.

Ha trabajado como cronista para The Miami Herald y Miami News y ha sido colaborador, entre otras, de publicaciones periódicas como The New York Times, The Washington Post y The Philadelphia Enquirer.

Ha publicado once novelas, todas grandes éxitos de venta, y algunas han sido adaptadas al cine: Juicio final, protagonizada por Sean Connery y Lawrence Fishburne, Al calor del verano, con la participación de Kurt Russell y Andy Garcia y La guerra de Hart con Bruce Willis y Colin Farrell. Su novela El Psicoanalista, publicada en 2002, es su libro más popular, aunque todos sus libros se hanINSTALADO como referentes del thriller psicológico. Suma de Letras publicó en 2008 Un asunto pendiente, de impresionante éxito en castellano.

Según el propio autor, sólo lo externo lo define como un hombre normal: le gusta la vida en familia, tiene dos hijos, un perro y le gusta pescar. Pero su paisaje interior está repleto de aventuras y conflictos.

Obras

Al calor del verano (1982)
First Born  (1984)
Retrato en sangre (1987)
Un asunto pendiente (1989)
Juicio Final (1992)
La sombra (1995)
Juegos de ingenio (1997)
La guerra de Hart (1999)
El psicoanalista (2002)
La historia del loco (2004)
El hombre equivocado (2006)
El profesor (2010)
Un final perfecto (2012)

Louis Ferdinand Céline



(Seudónimo de Louis-Ferdinand Destouches; Courbevoie, 1894 - Meudon, 1961) Novelista francés, creador de una obra en gran parte autobiográfica que revolucionó la narrativa de entreguerras por su libertad y crudeza, pero acaso más aún por el rigor de un estilo que despojó a la lengua francesa de toda servidumbre retórica.

Hijo de un empleado de una compañía de seguros, pasó su niñez en París, efectuó estancias en Alemania (1908) e Inglaterra (1909) para aprender idiomas, y mientras ya trabajaba preparaba por su cuenta el bachillerato. Durante la Primera Guerra Mundial se distinguió en diversas acciones (Medalla Militar en 1914) y fue herido en la cabeza, y en 1915 se le declaró inútil para el servicio de armas.

Tras una estancia en el Camerún, por motivos de salud se vio obligado a volver a Francia (1917), donde en 1919 terminó el bachillerato y contrajo matrimonio con Edith Follet, de la que tuvo una hija, Colette (nacida en 1920). Doctor en medicina por la Universidad de París (1924), empezó a ejercer su carrera en Rennes, publicó su primera obra -de carácter científico-, La quinine en thérapeutique (1925) y su tesis doctoral La vida y la obra del doctor Philippe Ignace Semmelweis (1924).

Después de trabajar en Suiza, Inglaterra y Estados Unidos, regresó a Francia en 1928; en los años siguientes siguió dedicándose a la medicina, pero en 1932 se hizo súbitamente famoso con la novela Viaje al fin de la noche (Voyage au bout de la nuit), que ganó el premio Renaudot. En un lenguaje torrencial que recoge el argot, y lo refunde en un dictado sutilmente literario, el Viaje narra las vicisitudes del joven Bardamu a través del infierno de la guerra, de los suburbios parisinos, del África colonial y de la América hipermecanizada. Es la novela de la degradación total, del pesimismo cósmico.

Sus libros siguientes fueron la comedia L'Eglise (1933) y su segunda gran novela, Muerte a crédito (Mort à crédit, 1936), la novela de la adolescencia y de la juventud de Ferdinand, en cierto modo, la matriz, el arquetipo autobiográfico de Bardamu. Mientras, había viajado por Europa central, Estados Unidos, Inglaterra y la U.R.S.S. y en 1935 había conocido a la bailarina Lucette Almanzor, con la que contraería matrimonio en 1943.

Los años de la preguerra y de la ocupación acrecentaron su prestigio como escritor -Bagatelas para una matanza (Bagatelles pour un massacre, 1937), una violentísima invectiva contra los judíos; L'école des cadavres (1938) y Les beaux draps (1941), del mismo tema-, pero su postura rabiosamente antisemita y su ostentosa colaboración con los alemanes le desacreditaron ante la opinión pública y le atrajeron odios muy enconados.

En 1944, después de haber publicado una novela que se desarrolla en el Londres de los años 17-20, Guignol's band, Céline tuvo que huir con Lucette a Alemania, de noviembre de 1944 a marzo de 1945 fue el médico del diminuto enclave francés de Sigmaringen, donde se habían refugiado los colaboracionistas en fuga, y, después de la odisea de cruzar toda Alemania bajo los bombardeos, pudo refugiarse en Dinamarca. El gobierno francés pidió su extradición sin conseguirla, pero Céline y su esposa fueron detenidos y el escritor permaneció varios meses en la cárcel.

En 1947 recuperó la libertad y desde Dinamarca lanzó un violento libelo contra Sartre, L'agité du bocal (1948). Mientras en Francia era condenado en rebeldía a un año de prisión, a la indignidad nacional y a la confiscación de todos sus bienes (1950), publicaba varias obras menores como Casse-Pipe (1948), Foudres et flèches (1949) y Scandale aux Abusses (1950). En 1951, beneficiándose de la ley de la amnistía, regresó a Francia y volvió a abrir un consultorio médico.

Sus primeras obras de esta nueva etapa de su vida fueron Otra vez magia (Féerie pour un autre fois), en dos partes (1952-54), y Entretiens avec le professeur Y (1955), pero mucha mayor importancia tuvieron sus tres últimas novelas en las que narraba su experiencia del exilio y de su estancia en Dinamarca: De un castillo a otro (D'un château l'autre, 1957), Norte (Nord, 1960), y Rigodon (1969). Esta última se publicó póstumamente ya que Céline murió de una congestión cerebral en Meudon. También póstuma fue la publicación de El puente de Londres, segunda parte de Guignol's band, en 1964.